Para los que gusten de leer los desvaríos de un hijo de la noche

Thursday, November 13, 2008

Of essays that had to be written...

Bonsoir, mes chês lecteurs, comment ça va? Here's a little essay I had to write. I hope you enjoy it.

 

Conformismo forzado

O porqué se nos hace creer que es bueno renunciar a nuestra identidad personal

¿Quién no se ha visto obligado a conformarse cuando menos una vez en su vida? El requerimiento de indumentaria de esta particular ocasión es un claro ejemplo de ello. La justificación detrás de dicho requerimiento es que constituye una preparación para un futuro profesional, porque, como dice el vox populi, “Como te ven, te tratan”. Tristemente eso es cierto, lo cual no significa que sea correcto.

Antes de proseguir, un breve antecedente.

La conformidad es el proceso a través del cual las actitudes, opiniones y comportamientos de un individuo son influenciados por otras personas. Esto puede ser el resultado de influencias sutiles o incluso inconscientes, o de presión social.

Sin embargo, el conformismo por si mismo no necesariamente es negativo. A final de cuentas, cuando al manejar, uno se detiene ante la luz roja, esta llevando a cabo un acto de conformismo, que en este caso particular, es benéfico tanto para el individuo, como para la sociedad. Basta con imaginar lo que resultaría si todos los residentes del Distrito Federal y áreas conurbadas se decidieran a ignorar los semáforos para apreciar el valor de un acto así.

¿Pero que pasa cuando esa conformidad no solo es una imposición, sino que no beneficia ni al individuo, ni a la sociedad? Eso priva a la conformidad de cualquier tinte positivo que pueda tener, convirtiéndola en un medio de opresión. En otras palabras, la conformación voluntaria no es algo nocivo, finalmente todos nos conformamos de una manera u otra, por una plétora de razones; pero la imposición de una conformidad daña la individualidad de una persona.

Cabe notar que la conformidad forzada puede pasar de ser algo incómodo a algo abiertamente dañino. Varias veces a lo largo de la historia se podido observar ese efecto. De hecho, es una herramienta favorita de los regimenes totalitarios. Cómo olvidar a la GESTAPO de Alemania y los miles de prisioneros políticos que desaparecieron bajo la directiva Nacht und Nebel y todas las minorías que intentaron hacer desaparecer por la fuerza, la KGB de la URSS y su constante supresión de “ideas heterodoxas” y la persecución de disidentes o incluso las acciones que tomo Estados Unidos a través de la CIA contra cualquier ciudadano del cual sospecharan nexos con el comunismo. Un par de pasos atrás en la historia nos presentan a la Santa Inquisición, creada por la iglesia para convertir o destruir a cualquier hereje que osara no conformarse con ellos. En todos estos casos, ese conformismo hizo mal a los que lo siguieron ciegamente, viendo en el una solución única, y peor a los que trataron de no seguirlo.

No puedo evitar preguntar: ¿Porque? ¿A qué propósito sirve esa imposición? ¿Control? Tal vez una persona desindividualizada sea mas manejable. ¿Intolerancia? Es posible también que al creer en la superioridad de las opiniones y costumbres, una persona, y posteriormente un grupo se sienta obligado a hacer que otros sigan esas costumbres, bajo la creencia de que eso es bueno para el sujeto de tal acción. O tal vez no. De cualquier manera, cuando se exacerba esa conformidad, se llega no solo a la pérdida de la individualidad, sino al fomento del pensamiento colectivo, y la perdida de la razón individual, junto con el discernimiento y el criterio que se requieren para la toma de decisiones conscientes.

La conformidad puede llegar a ser benéfica, si, siempre y cuando ocurra no como una imposición, ni como obediencia ciega, sino como una decisión tomada conscientemente, sabiendo lo que se hace.

En realidad, una imposición sobre algo que es intrínsicamente individual devalúa a la persona, volviéndolo uno más, como si hubiera salido de una fábrica, producido en serie.

Esa individualidad, más que suprimida, debería ser celebrada. Es lo que hace que tengamos un valor como individuos más allá de nuestra utilidad para la sociedad en la que vivimos, lo que hace que seamos más que piezas en una maquina. El individuo, por tanto, debería ser juzgado no por su apariencia, ni por su “normalidad”, sino por sus talentos, sus conocimientos, y su calidad humana.

Por desgracia, eso no es la norma, y parece que la norma actual prevalecerá por mucho tiempo. Es por eso que uno como individuo, dentro del conformismo del que pueda ser parte, debe valorar su individualidad, y en la medida de lo posible expresarla.

Rêves doux

2 comments:

†...Fenrir Branford...† said...

Nosotros (léase: los inevitables miembros de la élite intelectual, dichosa institución sin registro, lista definida de miembros o sede perticular) sabemos bastante bien lo imprescindible que es para el ser humano, desde que posee la calidad de "hombre", conservar lo esencial de su misma individualidad; finalmente es lo que nos separa de los borregos, o no? Hahahaha... sardónica carcajada ante la misma existencia de un neologismo como "borregismo".

Mi punto, es que tus razones (tremendamente atinadas) para exaltar la individualidad, son precisamente los puntos que los organismos gubernamentales, medios de comunicación, instituciones privadas y demás mierdas humanoides, buscan suprimir debido a que se openen directamente a sus interesas, regularmente capitalistas y sutilmente fascitas. Como, si no, sobrevivirían los palurdos que estudian mercadotecnia o ciencias de la comunicación? De que otra forma tendrían tanto éxito el futbol y las telenovelas? Y como olvidar tu mención a la madre de los organismos idiotizantes: la iglesia, con todo su pintoresco rebaño de ovejas. Todos sabemos que la institución eclesiástica en sí fue fundada por los romanos como un organismo de control ideológico, right?

Es por ello que nos vemos obligados a ser elitistas aun sin quererlo... y en mi caso, no sabes como lo disfruto xD

En lo que si no concuerdo, es en las ramificaciones de tu concepto de "conformismo"... el ejemplo que mencionas de los semáforos no lo veo en ningún momento como tal, sino que simplemente es una cuestión elemental dentro de una organización social; es tan absurdo como considerar el tirar la basura en el bote un acto de conformismo. No, conformismo es sólo aquello que, como bien mencionas, coarta la libertad en sí, y se siente como opresión.

Pero en fin... tengamos presente la filosofía de las masas... "para que perder tiempo aprendiendo, si la ignorancia es instantanea".

†...Fenrir Branford...† said...

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